jueves, 30 de agosto de 2007

LA MOSCA COJONERA

Me sorprendo cuando visito algún blog, y en los corrillos me encuentro con la presencia de la temida mosca tse-tse y con su caquita. La singular mosca va de aquí para allá majareta perdida, zumbando sin parar, descontrolada mentalmente. Ella se ve a sí misma rara, acomplejada, malhumorada, ha abandonado la consulta del loquero para autoinfligirse castigos comecocos que la ayuden a evolucionar.

Piensa que a ningún puerco le huele su mierda. Por esa razón, la mosca se pasea impune e inmune al hedor de sus excrementos, visita una y otra vez el mismo blog para olerse, para verse, para leerse, y piensa “cuantos más mejorrr”. y así, se crece y se retuerce cuando encuentra a quién sucumbe ante su comentario. Entonces, hace gala de un alarde misericorde y firma como anónimo, desconcertando al confiado blogger que deja su casa con las puertas abiertas para que todos la podamos visitar.

8 comentarios:

Isabel Chiara dijo...

Gracias por tu visita. He visto que te has pasado por mi apartamentito y lo has registrado entero (vaya paciencia que tenés, jajaja). Me alegra que te vieras en la fotografía, y sí me gusta Mahler, pero debo reconocer que soy más rockera que clasiquera, aunque tratándose de música como de todo (bueno de algunos, de muchos no).

Ahora al tema. Qué capacidad de concreción para definir el perfil del anónimo: mosca cojonera, la nuestra, la inconfundible, la pegajosa.

Y cómo picotea cuando va de mala hostia la jodía...

Bueno, ya se sabe que donde hay concentración hacen su agosto los maleantes.

Gracias de nuevo y un beso Maki.

Leuma dijo...

No tengo el "gusto" de conocerla, creo que no ha pasado por mi casa, pero tendré en cuenta tu advertencia, un beso

James Joyce dijo...

Anónimos cobardes hay muchos, creo yo. Por mi blog ya han venido unos cuantos a tocar las bowlings sin dar la cara.

Makiavelo dijo...

Isabelita, tienes razón cuando calificas a la mosca de pegajosa, porque no sabes cómo quitártela de encima.
Has tenido suerte Leuma, esperemos que siempre siga así.
Y tú James,paciencia que terminan por aburrirse (sabés que duran poco después de la puesta de huevos).

Un saludo a todos.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Muy bien dicho: nada mejor que descalificar a los anónimos que no se hacen cargo de sus excrementos.

Son cobardes.

Anoche me llamó una chica de España, sorprendida porque hice una crítica de un poema suyo (una especie de random de la poesía electrónica) y ni siquiera quiso decirme su nombre de pila.
Consideraba su derecho de libertad el hecho de escribir sus cositas con un seudónimo o un nombre apócrifo. No era una mosca cojonera, no. Es una chica confundida. Una jovencita que creyó el discurso perverso de los miserables que dictaminan que cuanto menos alguien sos mejor para sus burdos negocios multinacionales. Como es socióloga le expliqué algunos puntos que tendría que tener en cuenta y aceptó el desafío de cuestionar ciertos mecanismos de sistema.

Pero moscas hay más que gente en la red.



Suya siempre.
Lu

Carlos Paredes Leví dijo...

Quien no jode en un sentido, tiene que hacerlo en otro.
Aparte de mucha gente interesante, la red cobija a otra mucha con diversas patologías a cuestas. Contra eso, no queda otra que la indiferencia o la opción de no permitir comentarios anónimos.
Un saludo (añadí tu enlace en mi blog).

Makiavelo dijo...

Carlos, el padre de Julio Iglesias se hizo famoso por esta muletilla: Raro, raro raro.
La verdad es que la red está llena de gente rara, como bien dices indiferencia y sonrisa, es lo mejor.

Un saludo.

Anónimo dijo...

¿Quién eres?, ¿qué haces?, ¿por qué rocías con agua mi cara?... ¡Vete, aléjate!, ¡sal de aquí!... Sal cristalina que emanas de mi sudor. Bienaventurado el que se acerque y mire directamente mi llaga. ¡Maestro, socórreme!... No es nada, no te preocupes, sólo me queda holgado. No nado, ya lo sabes. Nublado. Amanece. ¡Fuera de mi espalda!: quiero verte. No dejas claridad. ¿Me engañas?, no puedes hacer eso... Es hora de que nos vayamos de viaje. ¿Quién?, ¿nosotros?... Es una buena idea. No quiero volver. No, no, no... ¿Esta misma noche? ¿Es definitivo? Recuerda que espero la carta. Quiero fumar. Enciendo. Una absenta estaría bien. ¿Llamamos?, ¿hay tiempo? He tenido suficiente. Desconfío pero sonrío. ¿Qué pensar? Todo esto es tan raro... Las piernas, la cabeza, el pecho, todo parece estar ahí, atascado, desvaneciéndose sin poder retroceder. La salida. Dar ese paso, dejarse llevar: encantadora situación. Me acomodo. Son chispeantes las cosquillas. Enfermedad. Dolor. Sumisión. No pensar en ello. Escapar. Compartir la agonía. ¿Estás ahí?, ¿no hay nadie más?... El hielo te posee, se aferra tenaz, te destroza subiendo desde los tobillos... Es de noche. Media noche y soy tan estúpido que sudo, destilo sal... Nevera. Silencio, silencio y hada verde... Fracaso. Pelea. Corazón y alma insomnes latiendo. Inquietud, ¿cómo sofocarte?, ¿cómo no avivarte?... ¿Un trago más?