lunes, 15 de febrero de 2010

LA DEUDA BLANCA.

Este mundo es un mundo de blancos y negros en el que el blanco, desgraciadamente, ha llevado la voz cantante durante siglos. La blanca, como raza, siempre contempló al otro como diferente, no sólo por la extrañeza de su color. Durante siglos, los negros han sido esclavos de los blancos ante la pasividad de la iglesia católica y de otras muchas iglesias que, con cuentagotas, se han ido mostrando como benefactores de los desprotegidos inculcándoles la idea de Dios, lo cual justifica sin contemplaciones la miseria, el ninguneo y otros despropósitos, sumando de este modo miembros al rebaño. Así, hemos de estarles agradecidos por su labor humanitaria, no por la inducción de credos y fantasías múltiples.

El europeo ha sido casi siempre el colonizador, el explotador; tal vez fueran los griegos los que comenzaran, y aún en este siglo seguimos contemplando impávidos diversos modos de colonización.

El cine ha sabido sacar provecho a estas despreciables situaciones, siempre con ánimo de lucro, y en raras ocasiones, como bálsamo apaciguador. Basta con acercarnos a un videoclub o bucear en internet para encontrar joyas escandalosas como Arde Mississippi de Alan Parker. Estados Unidos ha sido el país donde mayor concentración de odio por parte del blanco hacia el negro se ha acumulado, donde los han quemado vivos y colgado. También Sudáfrica los han ninguneado. Y es anecdótico que la industria norteamericana sea la que mejor ha recopilado casos extremos de la crueldad del blanco hacia el negro. Paradójicamente, en estas fechas están apareciendo films, algunos de ficción y otros sacados de la realidad, en la que se muestran casos de superación a pesar de tener en contra el color negro que tanto asusta al blanco. Lo más sorprendente es que Obama ha llegado a ser el presidente de los blancos, naturalmente a su encumbramiento contribuyeron actores como Denzel Washington, Jamie Foxx y Queen Lafitah, igualmente negros…

Aparte de “Precious”, una narración de ficción, también está “The Blind Side” una historia de superación de un negro con final feliz y basada en hechos reales y donde una blanca, con el apoyo de su marido y la aceptación de sus hijos que vieron al otro como igual, no como mancha o raro, acoge al negro sin paliativos en su feliz y desahogada familia. En este film la Bullock demuestra que es una buena actriz. También llega a bombo y platillo Invictus de Clint Eastwood, que narra los avatares de Nelson Mandela.

Son vergonzosas y aberrantes las imágenes que testimonian las vejaciones que sufrió esta raza aún estando en su propio territorio a manos de los descendientes de colonos blancos.

Sudáfrica consiguió la independencia en 1961, en 1990 terminaron las leyes discriminatorias, en 1994 se convocaron las primeras elecciones democráticas.

Hace unos días vi un programa en televisión en el que aparecían como protagonistas los andaluces que allí residen. Todos coincidieron en remarcar que aunque ahora no se persigue a los negros, siguen viviendo en los extrarradios en situaciones precarias, y así lo verificaron las cámaras. Comentaron que esta parte de la población lo tendrá duro para alcanzar un mejor estatus, tardaran años, y la razón es bien simple: la carencia de medios propicia una educación pobre y, por ende, una preparación insuficiente para bregar en este mundo, razón por la que varias generaciones tendrán como único consuelo postrarse ante la foto de Nelson Mandela y rezar; que ya los blancos se encargaron, hace años, de acogerlos en su rebaño, manteniéndolos así a raya, alejándolos de su derecho a la educación.

Nos queda Haití, tal vez el país más paupérrimo del planeta. Desgraciadamente un terremoto asoló la isla el 12 de Enero de este año. La tragedia está siendo filmada diariamente por televisión y es volcada en todos los hogares del planeta. Las anécdotas se suceden, las imágenes son desoladoras, la comida no llega a la población, médicos sinvergüenzas se fotografían haciendo el payaso junto a los afligidos. Los marines a golpe de fusil intentan poner orden, y ante tanto desconcierto comienzan a desaparecer los niños. Canallas sin escrúpulo sacan una vez más partido de la desgracia ajena.

Yo, no soy ni blanco ni negro, soy un animal.

11 comentarios:

atikus dijo...

Bueno yo creo que el ser humano es malo en cuanto tiene mucho poder asi en todos los grandes imperios, Egipcio, Chino, Otomano,... o los modernos de los blancos que comentas, ciertamente se someten a los pueblos invadidos, si encima se mete la religión por medio...

En cuanto a la gente que pretende ayudar, habrá de todo, no creo que todos los médicos sean unos sinverguenzas, todavía creo en la humanidad :)

saludos en B/N

Makiavelo dijo...

Atikus, me centré en los blancos consciente de otros desmanes, porque veo que estos siguen dando la nota donde van.

Efectivamente no todos los médicos son unos sinvergüenzas, hubo un grupo en Haití que se pasaron de la raya, y no han sabido estar a la altura de las circunstancias.

Quiero creer que aun hay humanidad.

Saludos.

mera dijo...

Para ser esclavo basta con que aceptes que otro te defienda, administre tu grano, te diga hacia donde ir y lo aceptes como guía. Aparecerá el Inca, el sacerdote, el Chamán, el Jefe, el Califa, el Rey, el Faraón, el Prodeta...Mira que aparece vasca, sin ser negro...
Un abrazo.

Raquel Barbieri dijo...

Yo soy animal también, Maki, y detesto que suceda lo que sucede.

El lunes pasado fui con amigos a una visita guiada por la city porteña, y encontré la explicación de por qué nunca me gustó el Parque Lezama (que estéticamente es muy lindo).
Desde que iba a la escuela primaria, nos llevaban de excursión a ese parque en el barrio de Barracas, frente a la iglesia ortodoxa rusa y a la fábrica Canale.

Resulta ser que caminando o corriendo por ahí, yo sentía algo feo que me cambiaba el humor... y vengo a enterarme tantos años más tarde (por la guía de turismo) que ése era el jardín de la residencia de Lezama, en donde se traficaban esclavos traídos de África.

Quizás haya quedado impregnada la onda del sufrimiento y la degradación en el lugar.
Mucha tristeza me da que el ser humano a estas alturas siga creyendo en que la superioridad la da un color.

Besos :)

Makiavelo dijo...

Mera, tienes razón aquí somos esclavos de muchas otras lindeces, pero aún así estamos lejos de lo que ha padecido esta raza.

Saludos.


Raquel, menudo Parque. Es para ir de puntillas sobre el cesped o mejor no visitarlo.

La guerra de los colores desgraciadamente no sólo está en las campos de futbol.

Besos.

Marina dijo...

Makiavelo, preciso tu escrito, brutal tu denuncia. ¡Hay tantos colectivos a los que se pueden extrapolar tus palabras...por ejemplo, las personas con alguna minusvalía (sí, ya sé que ahora hoy otro nombre más politicamente correcto)Superación, tenecidad y aparente normalización por parte de Instituciones y gobernantes...máscaras y disfraces que ocultan la realidad.

Yo tenía en Salamanca, en la faqcultad un amigo de color...de color negro quiero decir y estaba orgulloso de lo que estaba consiguiendo...¡claro que sí! pero tendría que haber sido la norma y no lo era.

Respecto a lo de Haití; Ahora intentamos paliar lo que antes pudimos resolver. Sin más comentarios.

Para tí un fuerte abrazo.

Guido Finzi dijo...

La gente siempre abusa de quien puede.

Un saludo

PD: a mí también me encantó "Arde Missisippi". Cada vez que la reponen, no puedo evitar volver a verla.

Makiavelo dijo...

Marina, tienes razón, hay tantos colectivos que la lista puede ser interminable.
El asunto de Haití es vergonzoso, hace mucho tiempo que se podía haber ayudado a ese país y no tener como excusa lo que ha sucedido.

Somos lo que somos.

Besos.




Guido, los grandes siempre se han aprovechado de los pequeños.

Arde Missisippi una bofetada sin manos.

Saludos.

Agustin dijo...

Yo quisiera creer en la humanidad, pero siempre acabo despreciándola aún más. Es decir, a las masas. Las masas son las que hacen todo lo horrible. Los individuos, algunos, todavía se salvan. Y creo que los doctores que fueron a Haití eran de éstos.

Makiavelo dijo...

Agustin, creo no han enviado médicos suficientes a Haití. Menos mal que fueron estos. El problema está como emplearon su tiempo libre.

Los medios están al acecho y cualquier cosa es excusa para montar un telediario. A todos nos dio rabia ver lo que vimos, por esa razón de alguna forma los intentábamos crucificar.

Saludos.

Yo también quiero creer en la humanidad, aunque cada vez me lo pongan más difícil

Marina dijo...

Sí, hoy humanidad, pero tb hay deshumanización y, desgraciadamente, cada vez más. Erradicamos pestes y pandemias, pero no podemos erradicar el odio en nuestros corazones; ¡Así nos luce!
Besos