sábado, 19 de abril de 2008

CAPÍTULO CUARTO: JUBLAI KAN

A Jublai Kan de los Jaramagos, conocido como escocido sin remedio, sarna con gusto no pica, derroche de gracia y salero, esplendor en la yerba, lo acostumbraron de pequeño a marinearse por el carromato que utilizaban sus padres saltimbanquis para desplazarse por los pueblos. El padre, una especie de saltamontes sin tregua, sin pena ni beneficio, arrastraba la pesada carga familiar exhibiéndola en todas las ferias para disfrute de los vulgares contempladores que se les acercaban. Jublai Kan demostraba sus dotes de bailarín resuelto, pero no resultó lo que su padre esperaba, ya que a menudo se escapaba para hacer sus pinitos sin consentimiento familiar. Los picoletos lo buscaban y le mostraban desde aceitunas a melones pasando por el plátano de Canarias, todo el amplio muestrario de frutos de la tierra que reservaban para aquellos que se salían del tiesto. Jublai se hizo famoso por sus hazañas y cuando ya no tuvieron más remedio lo pusieron en manos del doctor Calamar, que le habilitó en el siquiátrico una sala para que el condenado se realizara como malabar sin remedio con un público objetivo de cientos de iluminados. Las multinacionales, afinados sus oídos y contabilizadas las visitas, hubiesen pagado oro molido por la vehemente audiencia.

Enterados los chinos, vinieron en procesión a verlo, pero el doctor, hombre hábil en los negocios, no consintió en el traspaso de género por lo que tuvieron que conformarse con estampitas autografiadas por el artista, quien pronto se sintió realizado obligando a Calamar que invirtiera en marketing y promoción, y cobrara a todo el que se acercara de fuera para verlo. El doctor aceptó el reto y pasó a tutelar al primer loco bussines man que glorificó el nombre del centro Miraflores.

17 comentarios:

Carlos Paredes Leví dijo...

La primera vez que leí el post, mi mente asimiló Julai Kan, vaya a saber porque oscuras intenciones del subconsciente....
La verdad es que sus textos son cada vez más oníricos y construidos con una prosa cargada de brillanteces....le felicito Maestro y sea lo que sea, la sustancia psicotrópica de la que está abusando, bendita sea.
Un saludo.

atikus dijo...

miedo me dan los Chinos...

Anbrazos entintados

Makiavelo dijo...

Maestro Carlos, la verdad es que el protaganista puede parecer algo Julai, por esa razón está al cuidado del doctor Calamar.
Jublai Kan, es un personaje que aparece junto a Marco Polo en “las ciudades invisibles”.

Hablando de hierbas, la que no puede faltar nunca en la cocina es la Mentha spicata y a la hora de escribir no hay nada mejor que un buen puchero con Té y canela para mantenerte despierto y lúcido durante toda la noche.

Saludos.


Atikus, los chinos son impredecibles y muy suyos. A la vista está como su gobierno campa en el Tibet.

Laluz dijo...

Jublai sí que sabe oler el negocio!
Buenísimo, como los anteriores.
Un beso

Carlos Paredes Leví dijo...

Esta tarde, en casa de mis tíos, me tomé una infusión de Escaramujo con Hibisco. Todavía no me hizo efecto, pero estoy expectante ante lo que salga de mi teclado esta noche.
Un saludo.

Ichiara dijo...

Yo estoy neurótica instalando los churros del imán, para hacer el té con canela y la mentha spitosa esa que usas. Digo yo que que cuando cunda efecto me sale el mecanógrafo.

Makiavelo dijo...

Laluz, Jublai era un loco con talento, de los que cotizan a la alza.

Un beso.



Carlos, hace tiempo que le venía echando el ojo al fruto del rosal, pero no me atrevía con él, ya me dirás como te ha ido y si merece la pena arriesgarse.

Saludos.


Isabel, es Mentha spicata vulgarmente conocida como "yerba buena", seguro que tu madre se la hecha a la sopa, también se la puedes añadir a la tortilla de patatas, etc.

Saludos.

Raquel Barbieri dijo...

GUAUUU

Makiavelo, ex-ce-len-te.
(¿No podemos hacer una visita guiada al Centro Miraflores?)
Me atrapan mucho estas historias de los locos que has creado.

un beso :)

Makiavelo dijo...

Raquel, por desgracia el centro lo cerraron hace algunos años, los únicos que han dejado son los siquiátricos penitenciarios. De todas formas os coge más a mano la clínica de los colifatos del Borda de Buenos Aires, que tan famoso se está haciendo en todo el mundo gracias al refresco. Sí se podría organizar una visita virtual, la prepararé.

Besos.

Ichiara dijo...

Por cierto, no te he dicho nada de Jublai. Lo imagino clonado con la gracia de Leonardodantés-farruquito-michaeljackson-nosequécanales-joaquíncortés-estrellitacastro. Así de pintoresco y pinturero el bussinesman.

Y lo de los chinos, no es una jodienda?

Un beso y perdona, la olla está de viaje.

Monica dijo...

Estos benditos chinos están por todas partes, acá se la pasan abriendo supermercados...perdón pero vengo con unas preguntitas..
Con que hacía Jublancito los malabares ??? con frutas ?? con pelotitas de colores ??? con flores ??? con burgajos ??? de la respuesta depende la opinión que yo tenga de este dulce muchachito, porque Ud. sabe que saber con que elemento hacemos malabares encierra un esbozo sicológico sobre la importancia de lo que nos gusta tener en las manos...
Seguro que no se lo llevaron los chinos ???? algo leí hace poco sobre un malabarista increíble...averigue Maki por favor...me lo podré traer para el cumpleaños de mis nietos ???
Besos amigo

Sibyla dijo...

Veo que el centro psiquiátrico Miraflores, está adquiriendo habilidades en espectáculos circenses, ya sólo falta que Maripuri
y Clara de güevo, aprendan a bailar sevillanas, y el doctor Calamar, monte un tablao flamenco, vendiendo entradas por internet, a diferentes flotas de autobuses, atestados de turistas japoneses (jajaja)

Makiavelo, como siempre disfrutando de las paranoias que dan la hierba buena...
Dicen que una infusión de perejil, puede obrar maravillas!

Besos:)

mera dijo...

No me digas que ka-la-mar se volvio chino.
A seguir riéndose, un abrazo.

Eva dijo...

Los chinos son un poder emergente. Miedo me da lo que venga. El centro Miraflores es una cuna de talento.

Carlos Paredes Leví dijo...

"D-os ama a los locos. Son los únicos a quienes permite que se le acerquen"
Elie Wiesel.

Un saludo, Maestro.

Makiavelo dijo...

Isabel, yo no apuntaría tan alto con semejantes personajes, que son firmes candidatos del Miraflores. A la única que salvaría de la quema es a Estrellita Castro, a la que tuve la suerte de conocer en vida.
Y los chinos a China con arroz frito tres delicias.

Un beso.


Monica, Jublancito era trilero; se ganaba la vida con una bolita de papel y dos cáscaras de nuez moscada. Era más rápido con las manos que la vista de los ingenuos que apostaban.

Besos.



Sibyla, me parece muy ocurrente tu idea del tablao flamanenco, se lo propondré al doctor Calamar.

La verdad es que el perejil obra milagros, solamente lo tomo en ensaladas, pero quizás un día que no esté muy inspirado me prepare una infusión.

Besos.



Mera, Al doctor nunca le gustaron los chinos, tal vez influenciado por el cine de aquella época, siempre hacían el papel de malos.
No es que ahora hayan cambiado fijate como están dejando el Tibet.

Abrazos.



Eva, interesante de China me parece su legendaria muralla y los más de 6000 guerreros de terracota de Xian, que no parecen un peligro
mientras se estén quietos.

Por Miraflores desfilaron seres extraordinarios, muchos en paradero desconocido.

Besos.



Carlos, ignoraba la cita de Elie Wiesel. Equipara a los locos con los niños.

Muy ingeniosa.

Saludos, Maestro.

Carlos Paredes Leví dijo...

Makiavelo:
Si algún día, paseando por algún puesto de venta de libros, se topa con algún título de Elie Wiesel, no lo deje escapar.
Yo tengo un ejemplar de "La ciudad de la fortuna" firmado por el autor.
Un saludo.